Jovellanos en sus escritos íntimos: el paisaje y la emoción estética de lo sublime

Añadido por asistente1@acuedi.org - Jul 29, 2015 - Literatura

Descripción

El Diario recoge el interés de Jovellanos por consignar España y su geografía en un sentido histórico, estadístico, económico y político. Como hizo constar en su célebre informe de economía política aplicado al estado de la agricultura en la España del dieciocho, el Informe sobre la ley agraria, el Diario crea una conciencia moral y civil profundamente orientada a la reforma social de España. Sin embargo, la circunstancia del exilio hace que la mirada de Jovellanos ante el paisaje adquiera en esta obra íntima una cualidad distinta de la que produjo en su Informe. Jovellanos describe la perturbadora belleza de paisajes agrestes y experimenta a lo largo de su diario la conmoción emocional que Burke (Philosophical Enquiry, 1757) y Kant (Critique of Judgment, 1790) consignaron como lo sublime. Las páginas del Diario en las que aparece la palabra «sublime» y los sentimientos acompañantes revelan una ansiedad que amenaza con socavar la convicción de Jovellanos en el progreso de la sociedad y en el poder de la razón, es decir, las suposiciones de la subjetividad racional que fundamentaba su labor como político y como escritor. El concepto de lo sublime introduce espacios narrativos de gran emotividad que revelan un importante giro a una subjetividad epifánica que en décadas sucesivas cobrarían impulso con el romanticismo. Sin embargo, Jovellanos templa su entusiasmo. En el umbral de lo sublime Jovellanos se retrotrae. Su auto-alienación parece vedar a los lectores el acceso a su intimidad y frustrar la expectativa del lector de esta literatura diseñada para conocer al hombre. Pero es precisamente en estos resquicios donde el lector tiene acceso a la lucha interior del diarista y a sus negociaciones entre su yo íntimo y su rol público.


Rueda, A. (2006). Jovellanos en sus escritos íntimos: el paisaje y la emoción estética de lo sublime. Revista de Literatura, 68 (136), pp. 489-502.

Comentarios